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BIOSOCIOLOGÍA Spanish - English
Anthony Walsh
La Biosociología es el paradigma emergente que establece comprender el comportamiento humano integrando las incisivas penetraciones de las ciencias naturales en el pensamiento sociológico tradicional. La Biosociología no es una perspectiva "biológica"; es una perspectiva biosocial que reconoce "la constante, mútua e inseparable interacción entre la biología y el factor ambiental" (Lancaster, Altmann, Rossi, & Sherrod, 1987:2). La Biosociología no postula la causa última del comportamiento humano; más bien, intenta comprender cómo los factores biológicos interaccionan con otros factores para acabar produciendo el comportamiento observado. La Biosociología no intenta reducir la complejidad del comportamiento al mismo nivel que los procesos biológicos aislados de la influencia del comportamiento. La Biosociología insiste simplemente en que estos procesos deben ser reconocidos e incluídos en cualquier análisis del comportamiento y que éste tipo de análisis sea una constante en esos procesos. La Biosociología no es Sociobiología. La Sociobiología abarca un campo más amplio, se refiere al comportamiento de todos los animales, en base a una gran teoría (la teoría de la evolución), y busca causas finales. El discurso sociobiológico concierne a los porqué últimos de un fenómeno en términos de evolución de la especie en cuestión, y la Biosociología concierne a los cómo de un fenómeno en términos de menor distancia y más proximidad a las causas. Biosociología y Sociobiología son sólo perspectivas alternativas en el mismo sentido que las explicaciones próximas y últimas son explicaciones alternativas (pero no compiten). De la misma manera que la magnífica y unificadora Teoría para todas las ciencias de la vida, la teoría de la evolución provee explicaciones de las causas últimas y plantea direcciones de investigación de las causas biosociales próximas; y en este sentido, existe la Biosociología. Como Allan Mazur (quien por lo que yo determino, acuñó el término «biosociología») dijo, "La Sociobiología promete revolucionar la ciencias sociales a todos los niveles, mientras la biosociología busca un lugar reservado en la microsociología positivista" ( 1981:157). El pensamiento sociobiológico es útil para argumentar fenómenos con teorías amplias y generales, pero es esa gran amplitud y generalidad que la hace menos satisfactoria para los sociólogos. Para un sociólogo tiende a convertirse en problema orientar y dirigir una investigación diseñada más para corregir y mejorar problemas sociales que para iluminar alguna verdad sobre la naturaleza humana. Los sociobiólogos, por otro lado, estan más interesados en la universalidad de la naturaleza humana que en sus diferencias, un hecho que condujo al mayor ponente escritor de sociobiología a decir "como mínimo es relevante en las decisiones sobre política social" (Symons, 1987:141). Por ejemplo, decir que los hombres violan y matan porque la lujuria y la agresión son rasgos característicos de los mamíferos masculinos seleccionados bajo presiones evolutivas (Thornhill & Thornhill, 1992) podría ser cierto, pero exige una larga lista de matices y argumentos. Ese comportamiento es el resultado de características filogenéticas del hombre pero poco habitual en el curso normal de los acontecimientos. Si un hombre comete violación y asesinato, las causas filogenéticas nos son menos útiles en términos de comprender las causas ontogenéticas próximas para ese comportamiento. Quisiéramos conocer el genotipo único del delincuente, el funcionamiento de su sistema nervioso y el estado desencadenante habitual (activación neurohormonal), sus experiencias de aprendizaje, sus estímulos de acción inmediata y cómo todos estos factores permutan e interaccionan.
El físico Percy Bridgman mantenía que el primer paso importante para comprender cualquier sistema -partículas atómicas, compuestos químicos, células, organismos individuales o sociedades- consiste en entender los componentes unitarios del sistema. El último problema en ciencias sociales es similar al de las ciencias físicas pero más complejo. El último problema es comprender el funcionamiento de las unidades elementales de las cuales los sistemas se nutren. Las unidades elementales en ciencias físicas son las partículas. Conocemos algunos tipos de ellas. Nos tomó largo tiempo determinar algunas de las leyes y seguimos desconociendo las leyes de otras muchas partículas todavía. La unidad elemental de las ciencias sociales es el hombre y el objetivo último es entender el ser humano individual. (Bridgman, 1955:49-50) Esto no implica negar que los fenómenos sociales se puedan explicar en sus propios términos, o que las explicaciones del nivel inferior que ocupan las partículas elementales sean necesariamente a las holísticas. Algo nos dice que los fenómenos sociales complejos pueden ser entendidos más completamente si sus explicaciones mantienen consistencia con lo que sabemos sobre las unidades más elementales -la biología y la psicología de los agentes en el drama social. Cosmides, Tooby, y Barkow (1992:4) se refieren a este principio de la consistencia conceptual como integración vertical, explicando que este término se refiere "al principio por el cual varias disciplinas dentro de las ciencias del comportamiento y de las ciencias sociales deben hacerse mutuamente constistentes, y consistente en relación con lo que se reconoce como verdad en ciencias naturales." Tan razonable como parece esto, muchos sociólogos lo han visto como una llamada al reduccionismo, contra el cual ha habido una larga historia de oposición. Cuando los científicos escriben sobre las metodologías empleadas en sus disciplinas, se refieren habitualmente a la jerarquía adoptada como "niveles de análisis". Estos niveles sirven para organizar el conocimiento dentro de un campo de investigación a través de líneas manejables, no obstante existen las artificiales discretas. El término reduccionismo se utiliza a menudo para significar que una unidad (más baja) inadecuada del análisis se ha utilizado para explorar, para describir, o para explicar una cuestión particular de la investigación. Examinando el fenómeno del crimen, por ejemplo, un nivel de análisis podría ser "sociedad." Podríamos hacer preguntas como "porqué es la sociedad A más criminogénica que la sociedad B?" o "porqué es hoy más criminogénica la sociedad X de lo que lo era Y hace años?" Hacer tales preguntas es buscar una respuesta para el sociólogo (o de otro científico social) porque se basa en amplios términos "macro". Nos preguntamos por una explicación entre la diferencia entre índices de criminilidad entre dos diversas sociedades o entre la misma sociedad en dos diversos momentos. Para reconfortarnos, necesitamos encontrar los factores culturales que distinguen a dos sociedades o dos períodos de tal manera que proporcione una explicación satisfactoria para las diferencias entre índices de criminalidad. Un psicólogo puede también procurar contestar a la pregunta usando el vocabulario de la psicología para indicar que la sociedad A produce una diversa clase de mind-set mientras que se relaciona con la conformidad o la inconformidad de la sociedad B. Haciendo eso, el psicólogo ha reducido la explicación de una pregunta basada en términos de una unidad de análisis (sociedades enteras) a una unidad más baja del análisis (mind-sets individuales). Un sociólogo puede considerar esto inadecuado; un psicólogo suplicaría poder opinar diferente. Un sociólogo no necesita usar el vocabulario propio de la psicología para contestar sobre la cuestión expuesta, porque no se plantea cuestiones acerca de los "mind-sets." Pero el psicólogo debe necesariamente usar el vocabulario de la sociología porque él o ella deben establecer la naturaleza de la línea que delimita el entorno social produciendo los mind-sets de modo que la pregunta y su respuesta mantengan consistencia; esto es, el razonamiento psicológico de los fenómenos requieren el uso no sólo en términos psicológicos sino también los específicamente sociológicos, políticos, económicos y los términos históricos que no pararecen habitualmente en el vocabulario de la psicología. Sin embargo, encontrar rasgos culturales de la sociedad A que producen individuos que tienden más que los individuos de la sociedad B a ser competitivos, agresivos o hedonistas, por ejemplo, y aquellos que poseen los rasgos y desarrollan la tendencia a ser más criminales que los otros que no la desarrollan, ha hecho que la psicología añada una dimensión útil a la explicación sociológica. Ellos no renuncian a la explicación sociológica tan asociada a las condiciones culturales en el desarrollo de los rasgos caracterológicos que se conocen. De manera diferente al psicólogo, sin embargor, un biólogo o un químicono podría contestar a la pregunta con las limitaciones del vocabulario de la biología y de la química. Es debido a razones bioquímicas el hecho de que algunos individuos sean más competitivos, agresivos o hedonistas que otros, de tal modo que reduciemos los elementos psicológicos de análisis (seres humanos individuales), y las unidades bioquímicas de análisis (las moléculas particulares de cada individuo). Pero cualquier explicación bioquímica para las diferencias individuales no dice nada acerca de porqué tales rasgos se traducen en comportamiento criminal más en la sociedad A que en la sociedad B ni porqué un individuo puede ser competitivo, agresivo y hedonista y actuar perfectamente de acuerdo a la ley. Los índices criminales tienen las propiedades emergentes de los sistemas socioculturales que no pueden ser deducidos de los análisis moleculares particulares. Para afirmar una cosa así, un bioquímico tendría que demostrar que en el conjunto de la sociedad se puede deducir de las propiedades bioquímicas de las partes constitutivas (individuos) y demostrar que esas propiedades son diferentes en las sociedades A y B. Por consiguiente, el bioquímico requiere una teoría adecuada para hacer posible el análisis de la forma y la naturaleza en conjunto como lo son las derivadas de las propiedades bioquímicas de las unidades del análisis. Una teoría así no existe. De esta forma, el fenómeno que requiere una explicación (índice de criminalidad) se puede explicar adecuadamente en términos sociológicos, adecuadamente en términos psicológicos dado que los rasgos y la clave sociocultural es una variable determinada y reconocida, y no se explica todo por causas bioquímicas. La línea que separa la sociología de la psicología es borrosa en relación a esta cuestión pero la línea que separa la sociología de la bioquímica es clara y nítida. Porque las disciplinas sean rigurosas en la observación de esas cuestiones, eso no significa que la comunicación en el cruce con otras disciplinas esté cerrado a otros planteamientos. La Biosociología cree que las ciencias sociales y del comportamiento están tocando la biología de la misma manera que la biología lo está con la química y la química con la física. Hay a quien le gusta dibujar líneas claras y erigir vallas entre su ciencia y sus vecinos sin dar importancia a la manera de plantear una investigación particular. La nítidas líneas dibujadas invocan la noción y emergencia del holismo -la noción de que la totalidad constituye los niveles más altos de organización, las propiedades de la cual no se consideran previsibles comparadas con las propiedades que se encuentran a niveles menores en la organización. Es innegable que existen muchos fenómenos emergentes en que la totalidad es más compleja que la suma de sus partes, pero lo que constituye totalidad depende de la disciplina -una ciencia del holismo es algo cerca al reduccionismo. La cuestión clave de si los principios de una disciplina son reducibles a los principios de otra es algo enteramente empírico. Determinar la cuestión en otros términos es deshonrar el espíritu de la ciencia. En algún momento u otro de la historia de la ciencia, representantes de cada disciplina en la escala jerarquíca de la ciencia de Augusto Compte, conscientes de la naturaleza emergente de los fenómenos estudiados, han determinado disasociar esos fenómenos. Anthony Walsh es actualmente Profesor de Justicia Criminal en la Universidad del Estado de Boise en Idaho. Sus intereses en investigación incluyen cualquier asunto psicológico-social que se pueda argumentar con conceptos biológicos, particularmente IQ y Criminología. Walsh es autor y coautor de otros nueve libros y más de sesenta artículos y ensayos.
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